Ticketing | 30 ABR 2018

Cuando crecer no significa aumentar de tamaño

  • El Allianz Stadium de la Juventus, con capacidad para 41.000 espectadores, un ejemplo a seguir para muchos clubes.
  • Sólo un estadio habitualmente lleno permitirá generar un valor de la exclusividad.

 

Huelga decir que los resultados deportivos suponen el principal factor de volatilidad en lo que se refiere a la asistencia de espectadores a un estadio, pero no se puede fiar todo a su suerte. Por ello, para mitigar este factor, muchos clubes se han puesto manos a la obra para buscar alternativas amortiguadoras. Entre ellas, contar con un aforo adecuado es fundamental para conferir al espectador esa exclusividad que genera la posesión de un bien escaso.

El gigantismo padecido por los estadios de varios clubes de la élite del fútbol italiano en la antesala de la  organización del Mundial de 1990 se tradujo con el tiempo en instalaciones infrautilizadas y anticuadas. Los dirigentes de la Juventus de Turín se dieron cuenta del problema de que las gradas del Stadio delle Alpi, con capacidad para algo más de 67.000 espectadores, presentasen por sistema un tercio de asientos vacíos. Cuando en 2008 aprobaron construir el Juventus Stadium, hoy llamado Allianz Stadium, decidieron crecer disminuyendo su aforo.

Lo que a simple vista parece una paradoja es un ejemplo para muchos clubes no sólo en Italia, sino también en Francia, España y otras ligas europeas. El estadio de la “Vecchia Signora”, con un aforo de 41.000 espectadores, presenta en la actualidad un aspecto inmejorable, con el cartel de “no hay billetes” a menudo colgado en sus taquillas, en un recinto que genera un clima propicio para que los aficionados disfruten de una experiencia única en día de partido.

Porque hoy en día, con las mejores retransmisiones televisivas de la historia, no sólo se trata de que el equipo tenga éxito en el terreno de juego. Se trata de ofrecer mucho más. El estadio debe ofrecer emoción, seguridad, comodidad y una oferta de catering adaptada a los distintos presupuestos para que el aficionado viva una experiencia excepcional. Sólo así, y con el estadio lleno al menos en los partidos más atractivos, se conseguirá alcanzar el “valor de la exclusividad”, donde un bien escaso se convierte en un bien exclusivo, lo que activará la demanda de abonos y entradas.

En este principio de exclusividad se basa la Asociación Inglesa de Fútbol cuando vende paquetes de tres entradas para ver a su selección en Wembley, que incluyen un partido de alto nivel y dos de menor enjundia. El choque de mayor interés tira de los otros dos y así consiguen altos niveles de afluencia e ingresos.

Insistiendo en estos conceptos, en Rusia, el Spartak de Moscú ha llevado a cabo un proyecto inspirado en los mejores estadios ingleses y alemanes. El Otkritie Arena, con 45.000 localidades, destina una parte de sus instalaciones a la familia para captar a un nuevo tipo de espectador. Con ello, el club ruso ha conseguido aumentar exponencialmente los datos de asistencia de las temporadas precedentes en otro ejemplo más de planificación inteligente.

+Más información: David Baixauli -Responsable de Proyectos Corporativos- (dbaixauli@laliga.es).

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